Carrera cuesta arriba para oposiciones de geografía e historia

No cabe duda que la preparación es un requerimiento básico si queremos lograr nuestro objetivo y en Academia Oposiciones Enseñanza Salamanca Málaga lo sabemos. Sin embargo también es posible encontrarse con algunas dificultades a los que están sometidos los profesores en esta nueva era. Específicamente tiene que ver con las Oposiciones Secundaria Geografia e Historia, sin nombrar las condiciones laborales. Es estar entre la espada y la pared.

Saturación

Dicen que todos los días se aprende algo nuevo. No es la excepción cuando comienza la carrera para prepararse para las oposiciones. Estudiar a profundidad, analizar y no dejar escapar ningún dato, más cuando se trata de Oposiciones Secundaria Geografia e Historia.

El temario es extenso, lo suficiente para intimidar a cualquiera. Y, aunque esto no representa un impedimento para algunos opositores, está un aspecto que sin duda es un problema: Las plazas no son suficientes para el número de aspirantes, lo que se traduce en una reducción de probabilidades para obtener alguna gracias a la saturación que existe en el campo.

En el caso de Biología y Geología, son materias que presentan una situación similar. Sin embargo, los opositores también se proyectan en otras áreas fuera de la Educación en la que puedan desempeñarse.

No sucede lo mismo con otras asignaturas. Por ejemplo, los números son bastante reducidos si nos referimos al Inglés. Existen más vacantes y la cifra de postulantes es menor. Ha habido una alza en impulsar la enseñanza bilingüe gracias a la creciente demanda del idioma en las aulas.

Más obstáculos

Quienes se deciden por las Oposiciones Secundaria Geografia e Historia, conocen las dificultades y obstáculos para enseñar. A pesar que son asignaturas que nos permiten comprender el contexto en el que nos encontramos y visualizar lo que nos depara el futuro, tampoco es un secreto que no ha recibido la ayuda y empuje necesario. Aunado a ello, pocos pueden desenvolverse en otra área. Una limitante que representa un obstáculo más.

Se suma el hecho de que, en este tipo de oposiciones, pocos queden como profesores de institutos. Quienes logran hacerlo se jubilan de manera tardía, lo que también afecta a los nuevos aspirantes. El flujo y la rotación del personal es muy bajo.

La experiencia de enfrentarse a un jurado, tampoco se queda atrás. Aunque la presión de la presentación queda minimizada al momento de buscar los resultados. En algunas ocasiones, se reciben más solicitudes de las permitidas y no es posible hacer el anuncio. Muchos quedan al pendiente tras meses de espera. Las expectativas están a la orden del día.

Condiciones

La situación se ha vuelto más tensa a medida que se han presentado casos en donde los docentes dejan los puestos de trabajo por la falta de beneficios. Las ofertas salariales no son los suficientemente atractivas para una labor que requiere de constante preparación y estudio.

Así sucedió en Pamplona, Navarra, en donde los puestos fueron abandonados por la plantilla de profesores en vista a la falta de oposiciones y las condiciones laborales cada vez empeoran. Esta “huida” ha obligado que los docentes emigren a otras zonas en búsqueda de mejores oportunidades.

No es un panorama alentador y menos cuando, además, ha repercutido en la reducción del número de aspirantes a oposiciones.

Un poco de optimismo

El próximo año se espera un aumento considerable en la cantidad de plazas y aspirantes. Lo que se busca es una nutrida convocatoria para diferentes asignaturas y será una ventaja, especialmente, para las escuelas rurales que necesitan de docentes capacitados.

Igualmente, se desea que luego del proceso de selección, se realicen los seguimientos correspondientes para asegurar que el profesorado pueda cumplir cabalmente con la labor.

Quienes se aventuran en la enseñanza, saben que a pesar de los tropiezos, las recompensas son aún mucho mayores. Las oposiciones permiten la consolidación de lo que se ha aprendido, reforzar las fallas y buscar nuevos métodos de enseñanza para las próximas generaciones.

Si bien la educación no es un juego, hay que recordar que es piedra angular que ayuda a formar a ciudadanos críticos, con opiniones e involucrados en el entorno en donde se encuentran. Se requiere de esfuerzo, tiempo y paciencia, práctica en el ensayo y error. Los resultados, sin embargo, son un motivador lo suficientemente fuertes para no renunciar.

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