“Prepararse oposiciones en una academia te da más garantías de éxito”

Cuando Marta, de 31 años, comenzó la carrera de Filología Inglesa, lo hizo porque era la carrera que más le llamaba la atención, por su adoración por la lengua anglosajona. Poco a poco fue creciendo en ella su vocación: ser profesora. Para ello, como ya sabía, tendría que pasar unas oposiciones para el profesorado de educación secundaria.

 Una vez finalizados sus estudios, Marta se dio de bruces contra la dura realidad: “Justo cuando terminé la carrera tuve que pasar unos meses sacando el curso de adaptación al profesorado, y cuando pensaba que de ahí iría derecha a opositar para secundaria, resulta que ese año sólo se habían convocado oposiciones para infantil y primaria”.

Tocó esperar, desesperando por la falta de recursos: “Tuve que ponerme a trabajar como reponedora en un supermercado mientras me iba mirando temarios que me habían pasado compañeros que ya se habían presentado en otras ocasiones a las oposiciones. Pensaba que con eso sería suficiente”.

Cuando se publicó la convocatoria de oposiciones para secundaria, llegó la duda: merecía la pena pagar la matrícula de una academia oposiciones enseñanza o podría aprobar por su cuenta? “Decidí no asistir a una academia para así seguir trabajando, así que trabajaría mis ocho horas y después al llegar a casa estudiaría para las oposiciones. Pero decirlo es más fácil que hacerlo, muchos días estaba tan cansada que no sabía por dónde coger los temas, y tampoco sabía cómo plantear las programaciones que te piden en los exámenes”.

Son muchos los opositores que se presentan por libre, de ellos unos consiguen aprobar y otros no, unos consiguen la nota necesaria para obtener plaza mientras que otros se quedan a la espera. No fue el caso de Marta. “Cuando ví que la nota que había sacado era muchísimo más baja que lo que me esperaba, lo tuve claro. La próxima vez me esforzaría igual, pero con alguien que me ayudase a dirigir ese esfuerzo”. “Dos años después seguía trabajando, y conseguí compatibilizar el trabajo con una academia de preparación de oposiciones para secundaria a la que acudía varias veces a la semana. Allí me ayudaron a preparar los temas, las programaciones, a estudiar de forma eficaz, incluso a animarme en los momentos en los que me planteaba dejarlo”.

Un esfuerzo dirigido por profesionales fue lo que ayudó a Marta a conseguir su sueño. Cinco años después de finalizar sus estudios universitarios consiguió una plaza como profesora de educación secundaria. “Sabía que iba mejor preparada y que iba a aprobar, eso me ayudó a ir mucho más tranquila al examen y afrontarlo con la misma seguridad que los simulacros que habíamos hecho en la academia”. Sin duda el esfuerzo individual es imprescindible a la hora de preparar unas oposiciones, pero siempre, con ayuda, es mucho más fácil alcanzar nuestras metas.

 

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